fbpx

Abogados especialistas en la Ley de Segunda Oportunidad y abusos bancarios

Ley de Segunda Oportunidad

Si tienes deudas, préstamos, avales y embargos que no puedes pagar o si la hipoteca de casa ya no la estás pagando y el banco sólo te ofrece parches y no soluciones que no te permiten vivir dignamente, la solución definitiva a tus problemas es la Ley de Segunda Oportunidad.

Para ello, hay que someterse a un intento de acuerdo extrajudicial de pagos y tras el mismo, iniciar un concurso de acreedores similar al de las empresas pero para personas (quiebra personal o familiar) para liquidar todos tus bienes y derechos.

Con la Ley de Segunda Oportunidad puedes cancelar todas tus deudas salvo las que tengas con Hacienda, Seguridad Social y pensiones de alimentos, y las derivadas de delitos económicos.

Tras todo el proceso, en el que tendrás siempre el acompañamiento de un profesional de Volver a Empezar, conseguirás eliminar la totalidad de la deuda, tras liquidar todos tus bienes.

¿Quieres saber si puedes acogerte a la Ley de Segunda Oportunidad?

  • 1. Acuerdo extrajudicial

    Se intenta llegar a un acuerdo con los acreedores

  • 2. Concurso de acreedores

    Si no es posible el acuerdo, se acude al Juzgado y se liquidan los bienes

  • 3. Liberación de deudas

    En el Juzgado se solicita la exoneración de la deuda, que queda extinguida

¿Qué es la Ley de Segunda Oportunidad?

La Ley 25/2015, de 28 de julio, de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social es una ley que establece medidas para que las personas físicas –particulares, profesionales por cuenta propia y autónomos– puedan salir adelante tras un fracaso económico que les ha generado deudas que no pueden pagar.

La Ley de Segunda Oportunidad facilita que los emprendedores y consumidores que por circunstancias sobrevenidas no puedan hacer frente a sus deudas por hipotecas, tarjetas de crédito, avales, etc. puedan liquidarlas totalmente.

En los casos en que no se obtiene la liquidación total de la deuda es porque se ha obtenido una liquidación parcial de la deuda y se reordenan los pagos a través de una renegociación de deudas refinanciándolas a largo plazo. En estos casos se podrá optar entre reducir la hipoteca en un 10% del valor de tasación actual de la vivienda o forzar legalmente una dación en pago de la vivienda o local hipotecado.

De este modo, la Ley de Segunda Oportunidad es una oportunidad para consumidores y emprendedores de salir del infierno de la economía sumergida y de la falta de oportunidades causadas por las deudas que no podrían devolver, encarrilando nuevamente su vida hacia condiciones de vida dignas.

Como dice la ley:

Su objetivo no es otro que permitir lo que tan expresivamente describe su denominación: que una persona física, a pesar de un fracaso económico empresarial o personal, tenga la posibilidad de encarrilar nuevamente su vida e incluso de arriesgarse a nuevas iniciativas, sin tener que arrastrar indefinidamente una losa de deuda que nunca podrá satisfacer.”

¿Me puedo acoger a la Ley de Segunda Oportunidad?

La Ley de Segunda Oportunidad está pensada para recuperar hacia una vida digna tanto a consumidores –particulares y familias– como a pequeños emprendedores y autónomos. En ambos casos, el requisito es estar sobreendeudado y no poder hacer frente a las deudas ahora o más adelante.

No pueden acogerse a este procedimiento aquellas personas que han sido condenados por un delito económico, es decir, por cometer un fraude contra sus acreedores, estafa, apropiación indebida, etc. Se considera que no pueden acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad por no ser deudores de buena fe.

Tampoco pueden acogerse a este procedimiento de Ley de Segunda Oportunidad aquellos deudores que ya se hubieran acogido a esta ley hace menos de cinco años, evitando así que se convierta en un mecanismo de constante liberación de deudas.

Sí se permite acogerse a Ley de Segunda Oportunidad a aquellos deudores que tienen deudas por pensiones de alimentos, pero no pueden liberar nunca esa deuda por este procedimiento. Sólo les sería de aplicación para las demás deudas.

No se ven afectadas tampoco por la Ley de Segunda Oportunidad las deudas públicas como son las que se puedan tener con Hacienda, Seguridad Social, Ayuntamientos, multas… pero no impide que quien tenga estas deudas se acoja a la Ley de Segunda Oportunidad para el resto de sus deudas.

Otro requisito que se les exige es la buena fe, es decir, que no puede acogerse a este procedimiento quien ha sido condenado por cometer un fraude contra sus acreedores.

¿Cuál es el procedimiento a seguir?

En un primer lugar, la Ley de Segunda Oportunidad indica que hay que acudir a un procedimiento llamado Acuerdo Extrajudicial de Pagos (AEP), en el que se nombra un mediador concursal que intentará llegar a un acuerdo con los acreedores.

En el caso de los consumidores –familias y particulares– la Ley de Segunda Oportunidad establece que el AEP debe hacerse ante el notario de la localidad de residencia del deudor. El coste notarial de este procedimiento está bonificado arancelariamente para que resulte más económico al deudor.

En el caso de emprendedores y autónomos, la Ley de Segunda Oportunidad indica que este AEP debe hacerse ante el registro Mercantil o la Cámara de Comercio de la provincia donde radique la actividad.

Tras este procedimiento, y si no hay acuerdo con los acreedores, se acude al Juzgado a presentar el concurso de acreedores consecutivo, donde tras la liquidación de los bienes del deudor para el pago a sus acreedores hasta donde alcance, se solicita la exoneración de la deuda para liquidar la misma de forma definitiva.

¿La Ley de Segunda Oportunidad libera realmente de todas las deudas?

Hay deudas que la Ley de Segunda Oportunidad nunca va a liberar, y que son las relativas a pensiones de alimentos y las deudas con Hacienda y Tesorería General de la Seguridad Social (que son renegociables en nuevas condiciones de pago).

Para todos los demás casos, y si no se ha logrado un acuerdo con los acreedores en el AEP, se puede conseguir tras la liquidación de todos los bienes del deudor, sean cuales sean, la liberación de todas las deudas.

A partir de ese momento, no habrá que responder nunca de dichas deudas salvo que el deudor recibiera una herencia o fuera premiado en la lotería, ya que en esos casos está obligado a pagar a sus acreedores.

¿Qué pasa con mi vivienda habitual?

Generalmente, la aplicación de la Ley de Segunda Oportunidad implica la pérdida de la vivienda. La Ley de Segunda Oportunidad hemos visto que tiene dos fases: el AEP y el concurso de acreedores consecutivo. Se presentan así varios escenarios posibles:

Acuerdo con los acreedores en el AEP

Es el escenario menos habitual. Se puede mantener la vivienda en propiedad si es lo que el deudor desea, con una disminución de la deuda hipotecaria hasta dejarla en el 90% del valor de tasación actual, lo que redunda en una reducción de la cuota mensual a abonar. Este acuerdo se impone al margen del resto de los acreedores con los que hay que llegar a un acuerdo.

Si no hay acuerdo con los acreedores se pasa al Concurso de Acreedores Consecutivo, lo que supone la liquidación de todos los bienes, incluida la vivienda habitual, y a su vez la liberación de toda la deuda. Esto supone la dación en pago de la vivienda, y así, la pérdida de la misma sin deuda remanente alguna. Es el escenario más habitual.

Concurso de acreedores consecutivo

Si no hay acuerdo con los acreedores se pasa al Concurso de Acreedores Consecutivo, lo que supone la liquidación de todos los bienes, incluida la vivienda habitual, y a su vez la liberación de toda la deuda. Esto supone la dación en pago de la vivienda, y así, la pérdida de la misma sin deuda remanente alguna. Es el escenario más habitual.

Concurso de acreedores sin haber intentado el AEP

Otro escenario es el Concurso de Acreedores Consecutivo sin haber intentado el AEP. En ese caso se podría llegar a un Acuerdo con todos los acreedores para pagar parte de su deuda fraccionada hasta en 5 años y liberándose del resto.

En este caso se puede acordar mantener la vivienda en propiedad e imponer al banco una reducción de la deuda hipotecaria hasta dejarla en el 90% del valor de tasación actual, lo que conlleva una reducción de la cuota mensual a abonar.

No es un escenario recomendado por las implicaciones que tiene para avalistas.

Tengo avalistas. ¿Cómo les afecta la Ley de Segunda Oportunidad?

Si se inicia el procedimiento de la Ley de Segunda Oportunidad a través del AEP que hemos explicado antes, los avalistas podrían verse también liberados de sus avales, de forma que podrían defender frente a sus acreedores que ellos también quedarían liberados. Este criterio no es pacífico todavía.

Si se inicia el procedimiento de la Ley de Segunda Oportunidad directamente a través del Concurso de Acreedores Consecutivo, los avalistas no quedan liberados de la deuda, y se les podrá reclamar el pago de la misma.

Soy avalista. ¿Cómo afecta la Ley de Segunda Oportunidad a los avalados y a otros avalistas?

Como hemos explicado anteriormente, la situación es diferente si se ha iniciado el procedimiento de Ley de Segunda Oportunidad a través del AEP o directamente a través del Concurso de Acreedores Consecutivo.

En el primer caso, los avalistas pueden llegar a quedar liberados de la deuda; no así en el segundo caso, en el que la ley prevé que deberán responder de la deuda.

En el primer caso deberás defender legalmente tu posición, sabiendo que existe el criterio doctrinal que libera tu deuda también.

En el caso de que un avalista libere su deuda, esa liberación se hace extensible a los demás avalistas.

Tengo embargos. ¿Cómo me ayuda la Ley de Segunda Oportunidad?

Desde el inicio del procedimiento establecido en la Ley de Segunda Oportunidad, se paralizan los embargos que tiene el deudor durante el periodo que dura el procedimiento, por lo que el deudor puede disponer de todos sus recursos íntegramente.

¿Cuánto cuesta?

El coste del procedimiento de Ley de Segunda Oportunidad es el coste de los profesionales que participan en el mismo. Estos costes son el de las facturas del notario –está bonificado, por lo que no resulta elevado–, el mediador concursal –que cobra conforme a un arancel que limita sus honorarios–, el abogado y el procurador de los tribunales –que en ocasiones es prescindible–.

Estos costes exigen un desembolso inicial que resulta una buena inversión, puesto que es muchísimo menos que la deuda que finalmente se extingue, resultando así proporcionalmente muy económico.

Comparte esta página en tus redes sociales  Facebooktwittermail

¿Quieres saber si puedes acogerte a la Ley de Segunda Oportunidad?